Propuesta de CONCIERTO: «HARMONIES RELIGIEUSES (S. 173)»
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- VALOR: 6.000 € | PRESUPUESTO (clicar)
(incluye cachet, gastos de viaje, alquiler de piano (en caso necesario), alojamiento y derechos de autor/SGAE)
- PIANISTA: José Luis Nieto (Rusia / España)
- REQUERIMIENTOS TÉCNICOS: Consultar Rider Artístico (clicar)
- PROGRAMA MUSICAL: «HARMONIES RELIGIEUSES (S. 173)» (clicar)
- FECHAS TENTATIVAS: Marzo: 2027: Del 18 al 31; Abril 2027: Del 1 al 11
- VENCIMIENTO DE ESTA PROPUESTA: 30 de noviembre de 2026
- CONTACTO: lourdes@joseluisnieto.com
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Vídeo de arriba: JOSÉ LUIS NIETO interpreta el Concierto para Piano y Orquesta nº1 de Franz Liszt
Oír en Spotify “Il Pensieroso” de Franz Liszt interpretado por José Luis Nieto (clicar)
Un perfil artístico único:
La excelencia de la gran tradición del Conservatorio Chaikovski de Moscú,
heredero directo de la estirpe pianística de Franz Liszt.
FRANZ LISZT
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ALEXANDER SILOTI
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KONSTANTIN IGUMNOV
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LEV OBORIN
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MIKHAIL VOSKRESSENSKY
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JOSÉ LUIS NIETO
La relación de Franz Liszt con la música sacra fue profunda, duradera y constituyó la espina dorsal de su vida interior y de su vocación artística. Aunque la historia lo recuerda mayoritariamente como el virtuoso del piano más sensacional del siglo XIX, Liszt concibió siempre la música como un puente divino y sacerdotal entre lo terrenal y lo trascendente.
Liszt estuvo marcado desde su infancia por una espiritualidad intensa y una inclinación al misticismo. Para él, la música no era un mero entretenimiento técnico ni una demostración de virtuosismo egoísta, sino un acto de fe y de evangelización artística. Creció en una familia fervientemente católica. A los 15 años, tras la muerte de su padre, Liszt quiso renunciar a su carrera pianística para ingresar en el seminario y convertirse en sacerdote, algo que su madre le impidió. Visión de la «música del futuro»: Liszt creía que la música del siglo XIX debía renovar el arte sacro de la Iglesia Católica. Quería fusionar la severidad polifónica del Renacimiento (como Palestrina) con el expresionismo dramático y armónico del Romanticismo.
Aunque la fe estuvo presente a lo largo de toda su obra, la música sacra dominó de manera absoluta la segunda mitad de su vida. Completando en la etapa plena de su madurez el ciclo pianístico Harmonies religieuses (1853) que raramente se interpreta en su totalidad en un solo concierto, este hecho dota de gran exclusividad este programa. Su música sacra adoptó un carácter ascético, despojado de adornos superfluos y sumamente vanguardista.