Conferencia en la UNIVERSIDAD DE SAN AGUSTÍN en Arequipa, Perú

A veces, de forma generalizada, entre los jóvenes estudiantes -incluso entre los no tan jóvenes- reiteradamente se presentan comunes contrariedades. Sin duda resulta más complicado corregir vicios que iniciar adecuadamente desde un nivel “0”. Cualquier hábito, independientemente sea positivo o negativo, cuanto más lo repetimos, más lo asimilamos. Por esta razón considero que un alumno mientras más años trabaje de manera torcida cualquier aspecto musical o pianístico más difícil será enderezarlo. Uno de los síntomas más revelantes de la carencia de una metodología en el aprendizaje de una partitura es cuando el proceso de trabajo dura excesivamente. Independientemente de la dificultad del texto musical, desde el primer momento en el que el discípulo se enfrenta a una nueva obra hasta que logra interpretarla de memoria con un nivel medianamente decente de acuerdo a sus posibilidades, si el proceso de asimilación de la pieza es superior como mínimo a una semana, defiendo que estamos ante una notable carencia de método táctico en nuestro trabajo. Es esencial transitar por una serie de pasos que trazarán la senda de un óptimo aprendizaje que nos ahorre tiempo y nos proporcione rápidos resultados para una vez superados los obstáculos pasar a otras dificultades preeminentes.

Asimismo uno de los factores fundamentales a trabajar de cualquier músico es la memoria. Es bien sabido que el solista, para interpretar lo mejor posible su papel a priori debe haber memorizado el material y solo después de haber digerido interiormente hasta el más mínimo detalle del texto se sentirá plenamente capacitado para afrontar el reto de la interpretación. El trabajo de la memorización para los músicos es un paso trascendental y al mismo tiempo fácil y elemental si seguimos las pautas apropiadas. Sin embargo, como frecuentemente sucede, si no hacemos correctamente a priori este trabajo, a posteriori se convertirá en un verdadero problema difícil de resolver y que agravia a su vez otras dificultades.

Usufructuar una buena metodología de estudio no consiste en estipular un solo sistema para afrontar cualquier material intelectual sino en tener la capacidad de usar un conjunto de actitudes y sistemas de trabajo diversos y variados. La eficiencia de nuestra metodología es directamente proporcional al número de tácticas que somos capaces de poner en práctica. La suma de una rica variedad de modos de proceder engendra el concepto del método. Es importante no sólo tener la aptitud de encontrar diferentes tácticas sino saber cuándo y cómo es mejor emplear cada una de ellas. Cada práctica, evidentemente será más conveniente aplicarla dependiendo de la naturaleza del propio texto. Asimismo, por ejemplo, será más sensato aplicar una táctica determinada en función de la fase de aprendizaje en el que nos encontremos durante el proceso de asimilación. Un intelectual, que estudia de forma perspicaz, se ha forjado su sistema de trabajo gracias a la influencia de cada uno de los diferentes profesores que lo han tutelado y sobre todo por conclusiones personales de su propia experiencia. En esta conferencia recopilaremos el conjunto de estrategias a las que llegaremos entre todos los asistentes, para estudiar una obra musical y cómo, de forma minimalista y sin profundizar, abordaremos cada una de ellas, dirigiéndonos de forma generalizada también a los asistentes no pianistas e incluso a los no músicos. El propósito de este encuentro es por supuesto motivarnos, para que en base a la especialidad de cada uno de nosotros, nivel y decenas de circunstancias singulares que nos circuncidan, mejoremos, organicemos nuestro trabajo y sobre todo creemos nuestro propio y personal modo de estudio.